Entradas

Revocada la absolución del tuitero que insultó a la presidenta del Parlamento de Navarra

El tribunal estima el recurso del fiscal y fija una condena de 1.260 euros de multa por un delito de injurias graves con publicidad
La Sección Primera de la Audiencia de Navarra ha revocado la sentencia absolutoria del hombre que insultó en Twitter a la presidenta del Parlamento de Navarra y le ha condenado a una multa de 1.260 euros por un delito de injurias graves con publicidad.

El 23 de abril de 2016, sobre las 8.04 horas, el inculpado publicó el siguiente tuit con una mención directa a Ainhoa Aznárez: ”Es usted una hija de la gran puta, amiga de asesinos. Terrorista torturadora”. Este mensaje fue retuiteado en al menos una ocasión.

La presidenta del Parlamento presentó denuncia ante la Policía Foral el 25 de abril, si bien, según consideró probado en la sentencia el titular del Juzgado de lo Penal número 4 de Pamplona, “no se presentó al acto del juicio pese a estar legalmente citada”.

En la sentencia absolutoria, el magistrado exponía que “si la denunciante hubiera tenido a bien comparecer en el juicio, el resultado de la sentencia podría haber sido muy diferente”.

El juez explicaba que su voluntaria falta de asistencia al juicio, sin alegar motivo alguno, generaba “una sombra de duda” que podía ser interpretada, de conformidad con el principio in dubio pro reo, a favor del acusado”.

Al respecto, el juez señalaba que desconocía si las expresiones vertidas habían lesionado la dignidad de la denunciante, menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación, y, por otra parte, ignoraba si su voluntaria falta de asistencia al juicio se debía a que perdonaba al autor confeso de las expresiones injuriosas enjuiciadas.

El Ministerio Fiscal recurrió la sentencia absolutoria al considerar que las expresiones son ofensivas y lesionan la dignidad de la persona, y quien las profirió lo hizo con intención de injuriar.

La Sección Primera de la Audiencia concluye en este sentido que resulta “evidente” que la expresión vertida en el mensaje de Twitter no tiene una intencionalidad de crítica o sátira política, sino que es objetivamente injuriosa y con ánimo de ofender.

Para la Audiencia, al concurrir los elementos exigidos en el delito de injurias, no hay motivo para valorar la procedencia de la comparecencia en el juicio de la persona destinataria de la expresión injuriosa.

Redes sociales: donde el anonimato es más rápido que la Justicia

La imposibilidad de encontrar al autor a tiempo aboca al archivo la mayoría de las denuncias, que son cada vez más frecuentes

«Un helicóptero menos y cuatro salvapatrias pistoleros menos para conquistar Cataluña». Es el comentario que escribió un ciudadano en la red social Twitter en referencia al accidente de helicóptero que el pasado 19 de marzo provocó la muerte de cuatro militares españoles. Una queja ciudadana alertó a la Defensora del Pueblo, que de inmediato lo puso en conocimiento de la Fiscalía. Ahora habrá que dilucidar si el autor ha incurrido en algún delito. De todos modos, y pese a que el comentario fue eliminado, el mensaje se ha prodigado de un modo infinito como por parte de Twitter: es el efecto multiplicador de las redes sociales.

Este es el último caso de insultos, amenazas, vejaciones o lesiones contra el honor en internet que ha saltado a los medios de comunicación. Afortunadamente, será relativamente fácil de resolver, porque el autor tiene nombre y apellidos. No obstante, en muchos otros casos las redes sociales se convierten en plataformas utilizadas por ciudadanos para insultar y amenazar gravemente –y con publicidad– desde la impunidad que otorga el anonimato.

Ese es precisamente el principal problema que se encuentran los juzgados españoles, donde, según fuentes consultadas por el diario ABC, la mayoría de los casos de ese tipo acaban archivados por «falta de autor conocido». Porque… ¿qué sucede cuando el agresor escribe un comentario injurioso desde un ordenador ubicado fuera de España o a través de una plataforma que da servicio desde el extranjero? ¿Cómo atrapar a ese delincuente si, además, probablemente esconda su identidad en un perfil falso o inventado?

Seguir leyendo en fuente original