Entrevista a Macarena Gutiérrez Pérez

¿Qué te motivo acercarte al Derecho de las Nuevas Tecnologías?

En realidad no recuerdo exactamente cuando comencé a interesarme por la tecnología y, aunque siempre quise ser abogada, no imaginaba que en mi futuro profesional ésta jugaría un papel tan importante casi como el derecho.

Siempre me llamó la atención la informática porque era algo incomprensible para mí. En mi primer año de Universidad se ofertaban algunos cursos de informática y de internet, no dude en apuntarme, y desde entonces siempre he intentado formarme en este campo sobre todo por curiosidad personal y porque me gustan los retos, siendo consciente en todo momento de lo que puedo asumir.

Desde el año 2007, a mi interés personal se sumaron algunas oportunidades profesionales y comencé a trabajar el área del Derecho de las Nuevas Tecnologías, en campos como delitos informáticos, propiedad intelectual e industrial, y protección de datos.

¿En qué área de este Derecho te has especializado más?

Hace unos años comencé a interesarme por el derecho penal en relación a las nuevas tecnologías, los delitos informáticos, la protección de datos personales, propiedad intelectual e industrial. En realidad son los avances tecnológicos los que me van guiando en mi especialización en derecho.

Actualmente estoy muy centrada en las startups tecnológicas, los negocios ecommerce, y su regulación normativa, tomando como referencia la figura del emprendedor y estudiando los aspectos legales que les afectan.

¿Cómo ves el presente y futuro del Derecho de las Nuevas Tecnologías?

La tecnología avanza a pasos agigantados y esto se refleja en el protagonismo cada vez más presente de las nuevas tecnologías en el derecho. Creo a ciencia cierta que el futuro para este campo es muy prometedor pero también pienso que queda mucho por hacer.

Sea cual sea la rama del Derecho en la que nos especialicemos, un factor esencial a considerar para el futuro es la utilización de la tecnología porque las nuevas tecnologías permiten una comunicación más continuada y fluida con el cliente.

¿Crees que los abogados (de cualquier rama) aprovechan el uso de las Nuevas Tecnologías para el ejercicio de su profesión?

Creo que un sector considerable de la profesión aun anda algo perdido pero la reciente implicación de las administraciones está ayudando a mostrar las ventajas de utilizar las nuevas tecnologías para el ejercicio.

Los despachos de abogados están comenzando a participar en blogs o a crear cuentas en Linkedin, Twitter o en Facebook, aunque el uso que le suelen dar es básicamente unidireccional, es decir, informan de diversas cuestiones jurídicas o comparten noticias, pero apenas interactúan o participan con los usuarios.

¿Cómo crees que cambiará el ejercicio de la Abogacía en un futuro inmediato?

En mi opinión, hoy en día un abogado no puede dar la espalda a Internet, se ofrece una red de contactos más amplia y accesible además de nuevas herramientas con un potencial sin precedentes a la hora de colaborar y compartir conocimientos.

Creo que estamos inmersos en un cambio muy importante en el ejercicio de la abogacía, en el cual el abogado camina desde el ejercicio individual de la profesión hacia la profesionalización de los despachos especializados como empresas de servicios jurídicos, como organización empresarial.

Entrevista a Alberto José Rodríguez García

¿Qué te motivo acercarte al Derecho de las Nuevas Tecnologías?

Desde bien temprano me sentí muy atraído por la informática. Y cuando pude me acerqué a los ordenadores, y a los lenguajes de programación que por aquel entonces se usaban (BASIC, COBOL, etc.); necesitaba comprender como funcionaban aquellas máquinas que hacían tantas cosas…, y me deslumbraba el futuro que la tecnología iba a traernos. Para mi era un mundo fascinante por desentrañar. Y fue al terminar la carrera que la curiosidad por la informática me fue llevando a la curiosidad por los aspectos jurídicos que la rodeaban, y poco a poco fui satisfaciendo así ambas pasiones, interesándome por todo lo que iba surgiendo (protección de datos, firma electrónica, etc.)

¿En qué área de este Derecho te has especializado más?

Pues inicialmente me formé en lo que se conocía como Derecho Informático, muy centrado en contratos informáticos (desarrollo de software, servicios, etc.). Luego, a medida que van avanzando las tecnologías me voy orientando a otras disciplinas, protección de datos, firma electrónica, comercio electrónico, etc. Si tengo que reivindicar alguna materia, me quedo con la protección jurídica del software.

¿Cómo ves el presente y futuro del Derecho de las Nuevas Tecnologías?

El presente lo veo regular (y no solo para esta disciplina, sino para nuestra profesión en general). El asesoramiento que podemos prestar en dos grandes áreas (protección de datos y comercio electrónico) va de la mano de la actividad económica; y actualmente la actividad empresarial está muy golpeada por la crisis, y los recursos para emprender nuevos proyectos comerciales, por ejemplo, son escasos. De la misma manera, opino que en cuanto se supere esta situación, que deseo y espero sea pronto, la demanda de servicios jurídicos relacionados con estas dos áreas irá en aumento. Por otra parte está la delincuencia relacionada con las tecnologías, el cibercrimen, las diferentes y variadas modalidades delictivas que han aparecido con la proliferación de las redes sociales, etc.

Tengo claro que en la sociedad de la información, con un alto grado de tecnificación presente en todas sus relaciones, el asesoramiento jurídico en esta materia va a ser, no solo necesario, sino imprescindible. Es cuestión de formarnos, estar presentes y esperar a que la situación mejore.

¿Crees que los abogados (de cualquier rama) aprovechan el uso de las Nuevas Tecnologías para el ejercicio de su profesión?

En contra de lo que pueda parecer inicialmente, la abogacía en general ha hecho un notable esfuerzo para incorporar a su labor profesional el uso de las nuevas tecnologías. De hecho, según un estudio sobre este tema que hizo Walter kluver en 2013, el 87% de los abogados considera muy importante poder realizar el trabajo de forma itinerante, en cualquier momento y desde cualquier lugar, del mismo modo que el 90% reconoce que la tecnología es fundamental para el desarrollo de su profesión. Sin embargo, también se revelaba que grado de penetración de las tecnologías en el colectivo va lento.

Yo comencé (no hace tanto, unos 20 años) cuando las copias de un escrito judicial se hacían con papel de calco a máquina, y en muchos juzgados los expedientes judiciales se cosían con hilo bramante. Hoy la práctica totalidad de compañeros han incorporado el correo electrónico, abandonando prácticamente el fax, para sus comunicaciones;  usan dispositivos móviles inteligentes donde gestionan su agenda, despachan correo, ven escritos, etc. Es decir, hacemos uso de las tecnologías y las hemos incorporado para nuestro trabajo; ahora bien, nos queda mucho más que aprovechar, pues la propia evolución de estas tecnologías nos hace que siempre vayamos a remolque. Ya no basta con usar el correo electrónico, y un disco duro virtual, ahora también hay que tener presencia y visibilidad en internet, salir al mundo y aprender a trabajar de manera colaborativa, aprovechado toda la potencia de la red para el desarrollo de nuestra actividad profesional.

¿Cómo crees que cambiará el ejercicio de la Abogacía en un futuro inmediato?

Bueno, el ejercicio de la abogacía ya ha cambiado notablemente en mucho aspectos. Yo destacaría que ahora no hay fronteras ni límites geográficos para ejercer nuestra profesión; el ámbito territorial es el planeta, y los límites me los pongo yo. Esa visión es la que nos toca vivir. Gracias a las tecnologías somos todos más competitivos, un despacho modesto puede llegar tan lejos como una gran firma internacional, usando la tecnología. Esto es nuevo, es real, y debemos asumirlo. Para mí, ese es el gran reto de nuestra profesión para el futuro inmediato.