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Entrevista a Alberto José Rodríguez García

¿Qué te motivo acercarte al Derecho de las Nuevas Tecnologías?

Desde bien temprano me sentí muy atraído por la informática. Y cuando pude me acerqué a los ordenadores, y a los lenguajes de programación que por aquel entonces se usaban (BASIC, COBOL, etc.); necesitaba comprender como funcionaban aquellas máquinas que hacían tantas cosas…, y me deslumbraba el futuro que la tecnología iba a traernos. Para mi era un mundo fascinante por desentrañar. Y fue al terminar la carrera que la curiosidad por la informática me fue llevando a la curiosidad por los aspectos jurídicos que la rodeaban, y poco a poco fui satisfaciendo así ambas pasiones, interesándome por todo lo que iba surgiendo (protección de datos, firma electrónica, etc.)

¿En qué área de este Derecho te has especializado más?

Pues inicialmente me formé en lo que se conocía como Derecho Informático, muy centrado en contratos informáticos (desarrollo de software, servicios, etc.). Luego, a medida que van avanzando las tecnologías me voy orientando a otras disciplinas, protección de datos, firma electrónica, comercio electrónico, etc. Si tengo que reivindicar alguna materia, me quedo con la protección jurídica del software.

¿Cómo ves el presente y futuro del Derecho de las Nuevas Tecnologías?

El presente lo veo regular (y no solo para esta disciplina, sino para nuestra profesión en general). El asesoramiento que podemos prestar en dos grandes áreas (protección de datos y comercio electrónico) va de la mano de la actividad económica; y actualmente la actividad empresarial está muy golpeada por la crisis, y los recursos para emprender nuevos proyectos comerciales, por ejemplo, son escasos. De la misma manera, opino que en cuanto se supere esta situación, que deseo y espero sea pronto, la demanda de servicios jurídicos relacionados con estas dos áreas irá en aumento. Por otra parte está la delincuencia relacionada con las tecnologías, el cibercrimen, las diferentes y variadas modalidades delictivas que han aparecido con la proliferación de las redes sociales, etc.

Tengo claro que en la sociedad de la información, con un alto grado de tecnificación presente en todas sus relaciones, el asesoramiento jurídico en esta materia va a ser, no solo necesario, sino imprescindible. Es cuestión de formarnos, estar presentes y esperar a que la situación mejore.

¿Crees que los abogados (de cualquier rama) aprovechan el uso de las Nuevas Tecnologías para el ejercicio de su profesión?

En contra de lo que pueda parecer inicialmente, la abogacía en general ha hecho un notable esfuerzo para incorporar a su labor profesional el uso de las nuevas tecnologías. De hecho, según un estudio sobre este tema que hizo Walter kluver en 2013, el 87% de los abogados considera muy importante poder realizar el trabajo de forma itinerante, en cualquier momento y desde cualquier lugar, del mismo modo que el 90% reconoce que la tecnología es fundamental para el desarrollo de su profesión. Sin embargo, también se revelaba que grado de penetración de las tecnologías en el colectivo va lento.

Yo comencé (no hace tanto, unos 20 años) cuando las copias de un escrito judicial se hacían con papel de calco a máquina, y en muchos juzgados los expedientes judiciales se cosían con hilo bramante. Hoy la práctica totalidad de compañeros han incorporado el correo electrónico, abandonando prácticamente el fax, para sus comunicaciones;  usan dispositivos móviles inteligentes donde gestionan su agenda, despachan correo, ven escritos, etc. Es decir, hacemos uso de las tecnologías y las hemos incorporado para nuestro trabajo; ahora bien, nos queda mucho más que aprovechar, pues la propia evolución de estas tecnologías nos hace que siempre vayamos a remolque. Ya no basta con usar el correo electrónico, y un disco duro virtual, ahora también hay que tener presencia y visibilidad en internet, salir al mundo y aprender a trabajar de manera colaborativa, aprovechado toda la potencia de la red para el desarrollo de nuestra actividad profesional.

¿Cómo crees que cambiará el ejercicio de la Abogacía en un futuro inmediato?

Bueno, el ejercicio de la abogacía ya ha cambiado notablemente en mucho aspectos. Yo destacaría que ahora no hay fronteras ni límites geográficos para ejercer nuestra profesión; el ámbito territorial es el planeta, y los límites me los pongo yo. Esa visión es la que nos toca vivir. Gracias a las tecnologías somos todos más competitivos, un despacho modesto puede llegar tan lejos como una gran firma internacional, usando la tecnología. Esto es nuevo, es real, y debemos asumirlo. Para mí, ese es el gran reto de nuestra profesión para el futuro inmediato.